Para entender la importancia del cuidado de nuestra piel frente a la exposición solar y necesidad de aplicarnos protector solar de manera rutinaria, es importante conocer un poco más acerca de los rayos del sol.

La energía solar llega a la superficie terrestre en forma de radiaciones de diferentes longitudes de onda que son: luz visible, luz infrarroja y luz ultra violeta A, B y C

La luz ultra violeta A (UVA) es la responsable del bronceado y el fotoenvejecimiento (Enjevecimiento de la piel causado por el sol) Por lo general llega a nuestra piel atravesado incluso vidrios.

La UVB es la que genera quemaduras en la piel, daño sobre el ADN de las células y con el paso del tiempo cáncer de piel.
La radiación UVC llega muy poco a la tierra ya que es absorbida casi completamente por las capas más altas de la atmósfera.
Sin embargo, todos los rayos UV son absorbidos en su totalidad por las capas externas de nuestra piel en menor o mayor cantidad, por ejemplo, la luz visible la atraviesa a 0.6 mm de profundidad y la luz infrarroja la atraviesa en su totalidad.

Pero estos rayos no solo llegan a nuestra piel directamente del sol, también pueden ser reflejados por ciertas superficies naturales aumentando la exposición de la piel a esta radiación: la nieve refleja el 85% de los rayos del sol, la arena seca el 17%, el agua el 5% y la hierba el 3%. Frente a esto, la ropa nos protege en cierta medida, pero cuando se encuentra mojada es frecuente que logren pasar algunos rayos UV por eso es importante reforzar el cuidado con productos especializados.

¿Cómo nos defendemos del sol?

Son varios los mecanismos que se activan en nuestra piel para protegernos:

Aumento de la producción de melanina que absorbe y refleja la luz solar.
Aumento de queratinocitos: células más abundantes en la piel que contienen queratina.
Aumento del espesor de la capa cornea: capa más externa de la piel.
Aumenta la producción de sustancias como el ácido urocánico responsable de absorber la radiación UVB, las prostaglandinas que regulan la inflamación generada por los rayos uv y los antioxidantes que protegen contra los radicales libres que promueven la absorción de la radiación.
Se activan los mecanismos del ADN de las células.

¿Qué son los protectores solares?

Son productos capaces de prevenir el daño de la piel y el envejecimiento ocasionado por el sol, tienen alto factor de protección y nos ayudan a bloquear la luz ultravioleta cuando son usados de manera regular y desde temprana edad.

¿Cómo deben ser los protectores solares?

Todos los protectores solares deben cumplir ciertas características fundamentales a la hora de cuidar nuestra piel:

Deben ser estables a la luz, al aire, al calor y a la humedad.
Deben ser resistentes a la arena, al sudor y al agua.
Deben ser eficaces por tiempo prolongado y cubrir la radiación UVA y UVB.
Deben satisfacer las necesidades particulares de cada tipo de piel.

¿Qué significa SPF?

SPF significa factor de protección solar. Es la cantidad de energía solar capaz de producir un enrojecimiento mínimo en la piel a través de un filtro solar comparado con la cantidad de energía que se necesitaría para producir el mismo enrojecimiento, pero sin ningún tratamiento. Para contrarrestar este efecto, los médicos dermatólogos recomendamos que el SPF utilizado diariamente en condiciones climáticas normales sea igual o mayor a 30.

¿Cómo escoger el protector solar?

Hay protectores solares para todos los gustos y necesidades. Los dermatólogos nos guiamos según el color de la piel, la textura, sus características y si hay presencia o no de patologías de base que debamos tratar.

¿Cómo se deben usar los protectores solares?

Los protectores solares deben ser aplicados diariamente en las zonas donde nuestra piel está expuesta a la radiación ultravioleta, haya o no haya presencia del sol. Esta aplicación debe repetirse cada 4 horas y después de sudar, estar mucho tiempo expuesto al viento o al agua.

TEN SIEMPRE PRESENTE LAS RECOMENDACIONES DEL MÉDICO TRATANTE.

PRODUCTOS RELACIONADOS