Estrías, esas marcas que incomodan

Las estrías de distensión, son unas marcas cicatriciales que aparecen en la piel y son bastante comunes, ya que pueden afectar a alrededor del 90% de la población, presentándose con más frecuencia en las mujeres que en los hombres entre los 5 y 50 años. Aunque no son consideradas como una enfermedad, cuando estas se presentan, pueden ir acompañadas de estrés emocional e incluso afectar la calidad de vida, lo que las hace un motivo de consulta muy frecuente en la práctica dermatológica. Estas se presentan como unas marcas lineales, que pueden ser de color rojo o blanco, de acuerdo al estado en el que se encuentren. Se localizan principalmente en áreas del cuerpo, donde la piel por algún motivo específico, presenta distensión y estiramiento. Las estrías se pueden generar en estados fisiológicos del cuerpo, ser secundarias a diferentes enfermedades o aparecer por el uso de ciertos medicamentos. Los estados fisiológicos más importantes que pueden llevar a la generación de estas, son: el embarazo, el crecimiento acelerado en los adolescentes o los rápidos cambios en el tamaño y forma de regiones específicas del cuerpo (como en las prácticas de levantamiento de pesas, obesidad o pérdida de peso). También existen enfermedades como los síndromes de Cushing o de Marfan que las pueden producir, o el uso de medicamentos como los corticoesteroides locales o sistémicos y los antirretrovirales como el indinavir, para el SIDA.

La causa exacta del por qué se producen, no ha sido posible ser explicada por ahora, pero si se sabe que se presenta una ruptura de las fibras de colágeno y elastina de la dermis, llevando a una inflamación y dejando secuelas cicatriciales. Se cree que el efecto mecánico ejercido sobre la piel, por ejemplo, cuando hay algún estiramiento de esta, es lo que lleva a dicha ruptura, principalmente en personas que tienen alguna predisposición genética.

Podemos diferenciarlas en estrías rojas y estrías blancas y se pueden ver como cicatrices atróficas lineales, que, de acuerdo a su estadio, pueden ser rojas o blancas y generalmente siguen las líneas de tensión de la piel. Las estrías rojas, son consideradas como la etapa más reciente de estas y son las que mejor responden a los tratamientos. Las estrías blancas se constituyen como las lesiones más antiguas, haciéndolas más difíciles para tratar, ya que corresponden a un estado cicatricial más avanzado; los sitios del cuerpo, donde más se producen, son el tronco y las extremidades proximales.

La pubertad y el embarazo, se convierten en dos de las principales causas que las producen y que llevan a mayor motivo de consulta. En la pubertad es frecuente encontrarlas en mamas, muslos y caderas en las mujeres, en los hombres es frecuente en brazos y espalda. En el embarazo se pueden encontrar en el abdomen principalmente, pero también en mamas y muslos. Es importante resaltar que no todos los embarazos llevan a la producción de estrías, pero si se ha descrito que las primíparas, las pacientes que presentan ganancia acelerada de peso durante el mismo, un embarazo prolongado, predisposición genética y un parto vaginal traumático, pueden tener mayor riesgo para el desarrollo de estas.

Como mencionábamos, las estrías se convierten en un motivo de consulta bastante frecuente ya que, aunque no son una enfermedad como tal, si se pueden constituir como generadoras de ansiedad y de afectación de calidad de vida, ya que son marcas muy evidentes que afectan la confianza de la persona, haciendo que se busquen tratamientos que puedan mejorarlas.

No todas las estrías tienen el mismo pronóstico, las estrías rojas o las que son secundarias a uso indiscriminado de los esteroides tópicos, al crecimiento acelerado en adolescentes y las secundarias al ejercicio de levantamiento de pesas o cambios de peso, responden mucho mejor que las estrías blancas. Existen múltiples tratamientos para estas, aunque no hay un método definitivo y eficaz, contamos con múltiples tecnologías que nos ayudan a mejorar la apariencia en porcentajes altos. A veces es muy difícil erradicarlas al ciento por ciento ya que actúan como cicatrices en la piel.

Con el tratamiento buscamos remodelar esa capa de la piel donde existe la ruptura del colágeno, lo cual se puede lograr de diferentes formas como lo son: el peeling químico, la microdermoabrasión, las microagujas como el nanopore o tratamiento de láser. Sin olvidar que también existen tratamientos tópicos que el paciente puede hacer desde la casa.

Debemos entender que una sola opción de tratamiento no logrará alcanzar el efecto deseado, por lo que recomendamos optar combinación de diferentes procedimientos en un mismo paciente y así lograr mejores resultados.

En DERMATOLÓGICA podemos encontrar todas las opciones de tratamiento antes mencionadas, recalcando que contamos con diferentes tipos de láser, como el láser 1540, el CO2 o el ND YAG 1064. Además, de tener personal profesional y especialistas altamente entrenados en el manejo de estas, no olvidemos que acudir a un experto siempre será la mejor opción, el dermatólogo como especialista de la piel, sabrá las mejores opciones de tratamiento de acuerdo a cada caso.

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