Las alteraciones pigmentarias causadas por el sol son una queja muy frecuente en la consulta dermatológica.  Estas variaciones, también llamadas hiperpigmentaciones, son cambios en el color de la piel manifestándose como parches o punteado de color más oscuro en partes del cuerpo expuestas al sol como la cara, el pecho, brazos y dorso de manos; y son causadas por el aumento en la cantidad y calidad de la melanina y la cantidad y el tamaño de los melanocitos.

La piel está dividida en dos capas: una superficial -epidermis- donde se encuentran numerosas células (queratinocitos) unidas entre sí por cemento intercelular y en el fondo cerca al límite con la dermis se encuentran los melanocitos. En la capa interna de la piel -dermis- no hay melanocitos y está formada principalmente por colágeno, fibras elásticas, vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas.

Los melanocitos son células color café, las cuales, dan el color a la piel al producir melanina y transferirla a todas las células de la epidermis de una forma pareja. La exposición a la luz solar aumenta la cantidad de melanina producida por los melanocitos, es por esto que cambiamos de tono al exponernos al sol y también al dejar de hacerlo, el color se torna más claro. Sólo la luz solar y la luz de cámaras de bronceo son capaces de cambiar el tono de la piel y oscurecerlo. La luz de las bombillas eléctricas de casas y oficinas o las luces led no producen cambios de pigmentación.

Las hiperpigmentaciones más frecuentes son melasma, pecas y lentigos seniles.

Melasma: es una de las hiperpigmentaciones más frecuentes, causada por varios factores como la exposición solar, cambios hormonales, embarazo, herencia entre otros. Afecta más a mujeres que a hombres y está localizado principalmente en mejillas. Es más severo y  extenso en persona de color trigueño.

Las pecas o efélides: estas hiperpigmentaciones son manchas puntiformes de distintos tamaños; más extensas, pueden cubrir tronco, cara y extremidades. Son causadas por factores en común con el melasma, como son la exposición solar y la herencia. Son más frecuentes en personas blancas.

Lentigos: son cambios pigmentarios causados por la edad y asociados con exposición al sol. Afectan tronco y extremidades principalmente. Aparecen en adultos, como manchas puntiformes similares a las pecas, crecen muy lentamente y esporádicamente se malignizan.

El tratamiento de las hiperpigmentaciones incluye protección solar, antioxidantes, emolientes y despigmentantes. El uso de protección solar reduce las pigmentaciones, las líneas de expresión y evita la deshidratación. Debe presentar filtros contra luz ultravioleta A y B, como el Dióxido de titanio, óxido de zinc o parsol. Aplicarse diario en las mañanas en cantidad adecuada encima de hidratantes o cremas, sobre toda la cara orejas cuello y algunas veces dorso de manos y antebrazos.

Los antioxidantes y emolientes proporcionan herramientas para protección contra la radiación ultravioleta, además regulan las funciones de protección de la piel.

Los despigmentantes regulan la coloración de la piel, son de aplicación nocturna, aumentan la descamación y pueden sensibilizarla, deben usarse con cuidado.

Los procedimientos indicados para las hiperpigmentaciones son: la microdermoabrasión, nanopore, peeling y láser. Estos procedimientos deben usarse luego de controlar la exposición solar, de lo contrario se agravarían las pigmentaciones.