Dermatitis atópica en niños

La dermatitis atópica DA es una enfermedad inflamatoria de la piel que se presenta como consecuencia de una combinación de factores hereditarios y cotidianos.

Ocurre con mayor frecuencia en niños y puede iniciar en la infancia temprana y persistir incluso hasta después de la adolescencia en donde generalmente los pacientes empiezan a mejorar.

¿Cómo se manifiesta?

Se presenta como un brote alérgico en la piel que se acompaña de rasquiña en los sitios de inflamación. Puede comprometer cualquier área del cuerpo, pero según la edad, predominan en ciertos lugares. En el caso de los bebés, se manifiesta con mayor frecuencia en mejillas, codos y rodillas; mientras que en los infantes, la localización más típica es a nivel de pliegues tanto de brazos, piernas y cuello.

¿Tiene cura?

La dermatitis atópica puede controlarse, pero no se cura, ya que una exposición de la piel a los factores o condiciones molestas para ella generan nuevamente su inflamación.

¿Cuáles son sus desencadenantes?

Estos factores varían de niño a niño. Muchos pueden empeorar con el invierno, pero otros lo hacen con el calor y la sudoración. La piel seca es el factor principal en todos los pacientes ya que tienen un defecto que impide que la piel permanezca húmeda; alterándose su función de barrera frente a gérmenes, irritantes o químicos y a la contaminación. El estrés emocional puede agravar en muchas ocasiones a los pacientes.

¿Es contagiosa?

No es una enfermedad contagiosa, es decir, no se transmite de una persona a otra por su contacto. Se considera una enfermedad familiar, aunque no es clara la forma de transmisión de padres a hijos. Si un padre tiene dermatitis atópica o cualquiera de las otras enfermedades atópicas como asma o rinitis, la probabilidad de que el niño tenga una o varias de estas enfermedades es del 50%. Sin embargo, 30% de los niños con DA, no tienen padres con trastornos alérgicos.

¿Qué medidas pueden ayudar a controlarla?

El mejor tratamiento es la prevención de la inflamación de la piel. Estas pieles son muy reactivas y se brotan fácilmente. Esto se logra humectando diariamente la piel con cremas medicadas, y evitando factores que agraven el cuadro y la resequedad.

Es por lo anterior que los baños deben ser de corta duración, el agua debe ser tibia y no se debe usar jabón de cuerpo sino sustitutos de jabón tipo syndets. Debe evitarse el contacto con ropa de lana, es preferible que esta sea de algodón. No deben usarse detergentes ni suavizantes en el lavado de la ropa.

¿Cómo se trata?

Cuando se presentan las lesiones activas, se debe consultar al médico quien determinará el tratamiento más indicado de acuerdo a la presentación clínica que tenga en su momento el paciente. Los medicamentos más empleados en estos casos son los esteroides tópicos, pero deben ser formulados y supervisados por el especialista.

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